CARTA ABIERTA A…

Quien le apetezca conocer o comentar la realidad. Porque visto está que escribirle al Sr. Wert de nada sirve. Y por eso mi post es en español, porque convencer a los que piensan como yo poco cuesta. Me parece más oportuno intentar acercarme a esos que solo tienen la oportunidad de escuchar a ciertos políticos y/o a ciertos medios. Porque al fin y al cabo, manipulados lo estamos todos, pero opinión debemos seguir teniendo y creando.

Tras las noticias de la nueva ley de educación, no solo me parece oportuno expresar mi rechazo sino  también explicar el porqué y cómo eso nos afecta.

Dice uno de los personajes del último libro de Murakami: “Esto es lo que el mundo es, al fin y al cabo: una batalla sin fin del memorias contrapuestas.” Totalmente de acuerdo. La verdad de unos es pura mentira para otros y lo que a unos les parece libertad de elección a otros nos parece un ataque a nuestra identidad. Por eso hoy hablamos tanto de independencia y separatismo. Pero ¿qué significa, al menos para alguien como yo, querer ser independiente? Eso es a lo que, a título personal, quiero responder. Por si alguien quiere leer, aprender, y entender, que detrás de separatismo e independencia no tiene por qué haber odio. (Por lo menos hacia la parte de la que te quieres separar. Distinto sería hablar de los políticos que te pueden llevar a ello).

La realidad, basada en estadísticas y hechos, nos cuenta que Catalunya lleva ya décadas con un sistema educativo llamado inmersión lingüística eficaz y efectivo, por lo menos en lo que al aprendizaje de catalán y español se refiere. Las notas de español de selectividad de los estudiantes catalanes están dentro de la media estatal o por encima de ella y, económicamente hablando hasta que estalló la crisis, Catalunya siempre ha estado en el top tres de las comunidades más fuertes del España. Es lógico entonces decir que la inmersión lingüística no ha supuesto ningún impedimento para el desarrollo de Catalunya…

Dicho esto, evidentemente se puede siempre mejorar un idioma, pero partiendo de la base de que el bilingüismo perfecto no existe, siempre habrá alguien a quien le parezca que una lengua está en desventaja respecto de la otra.

Pero la realidad es la que es. El catalán es la lengua natural de Catalunya. ¿Quiere decir eso que se tiene que imponer? No. ¿Se está imponiendo? No. Pero evidente es también que dentro del estado lenguas como el catalán, el eusquera o el gallego, no dejan de ser “minoritarias”. Y por lo tanto, hay que aplicar sistemas que promuevan el uso natural de esos idiomas, y eso empieza por la educación.

Cuando un padre se queja de que a su hijo pequeño se le impone hablar en catalán, a ese padre se le debería imponer asistir a la clase de su hijo. Primero, porque los niños aprenden jugando y no entienden de imposiciones y obligaciones. Y segundo, porque afortunadamente no estamos hablando de ruso y swahili. Y bon dia y buenos días no son tan diferentes. Y a ese padre quizás le deberían explicar que el hecho de crecer con dos idiomas seguramente ayudará a su hijo a aprender muchos más de forma más fácil.

A partir de aquí, el que no quiera entender que un idioma “minoritario” (y lo pongo entre comillas porque hay estados europeos con mucho menos hablantes que el catalán) respecto al conjunto del Estado Español o recibe este tipo de apoyo o acabará en los libros como el latín en cuestión de dos generaciones, es que poco le importa la diversidad y riqueza lingüística. Un hecho que debería ser un orgullo, y que al no ser así, provoca mi/nuestro rechazo.

Y no puedo dejar de referirme al Sr. Wert cuando hablo del tema. Puesto que facilitar el aprendizaje de otros idiomas en las escuelas, sí. En cambio, facilitarlo en detrimento de las lenguas naturales y de la identidad de las personas debería estar considerado un crimen. Además, no se trata de la cantidad de idiomas estudiados sino la calidad. Los estudiantes del resto de Europa no aprenden 4 idiomas a la vez, pero salen de la secundaria con un inglés tres veces mejor que el nuestro, que además hemos aprendido en clases extraescolares pagadas por nuestros padres. Estamos a la cola de Europa y el Sr Wert se quiere meter en la élite pisando lo propio. No hace falta ser independentista ni españolista para ver que eso es una barbaridad.

Yo crecí con la inmersión lingüística. Tengo un acento catalán de la plana de Vic del cual me enorgullezco, lo mismo que debería hacer cualquiera de cualquier parte de España. Y de vez en cuando le meto alguna patada lingüística al Maria Moliner, igual que al Pompeu Fabra. Pero la realidad es que ni recuerdo cuando empecé a hablar el español, a aprenderlo o a entenderlo, y nunca me ha supuesto un problema laboral o personal que el catalán fuera la lengua vehicular de mi educación. Hoy por hoy estudio el que será mi octavo idioma, y no lo digo para alardear, lo digo creyendo que haber crecido aprendiendo dos idiomas me ha ayudado con el resto.

Dicho todo esto, la realidad es que lo cuento todo desde el extranjero, desde Alemania. Y si algo me ha enseñado vivir fuera es apreciar, respetar y aprender de la diversidad y riqueza cultural de la que goza Europa. Como catalán, me duele cuando me dicen que como podemos hablar de separatismo cuando lo que tenemos que hacer es estar unidos. Yo me considero habitante del mundo, pero si eso significa renunciar a mi identidad, y a mi idioma, yo no quiero ser español, no me puedo sentir español. Pero volviendo al inicio del artículo, eso no quiere decir que odie España, ni siquiera quiere decir que reniegue de lo que España ha aportado a mi forma de ser, pero no quiero formar parte de algo que no me deja ser quien soy, o quiere acabar con ello.

Dice el gobierno que la ley es para preparar a los niños del futuro. Pues bien, mientras, como decía, parte de las generaciones más preparadas de la historia de España estamos fuera porque dentro no tenemos futuro, otra parte sigue dentro sin trabajo, y otra más se quiere ir gracias a las declaraciones y leyes de nuestros políticos.

A quienes lo quieran entender, el independentismo no es la causa de la fragmentación de España como muchos venden. El independentismo es la consecuencia de que nunca ha estado unida y nunca lo han querido aceptar.

Así que aquí va mi testimonio. El de un catalán al que le gustaría que el resto de España entendiera que no odia, que no rechaza ni reniega de España. Este es el testimonio, como otros tantos, de un catalán que quiere seguir siendo como es y que como hace ya tiempo que se ha dado cuenta que en España no es posible se quiere ir. Así que, ojalá alguien consiga entender aunque sea un 10%, pero se entienda o no se entienda, yo ya me siento independiente.

1 comentari

  • Anton Marco

    12/05/2013 1:42

    Hola, Jordi,
    Dius que: “… parte de las generaciones más preparadas de la historia de España estamos fuera porque dentro no tenemos futuro, otra parte sigue dentro sin trabajo,”
    i si diguessis:
    parte de las generaciones más preparadas de la historia de Cataluña stamos fuera porque dentro no tenemos futuro, otra parte sigue dentro sin trabajo,”
    Què canviaria? L’estil o la realitat?
    Siau.
    Els meus compliments des de Luxemburg.
    Anton

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