Robert Llimós – Roda de premsa

En un viaje a Fortaleza, Brasil, que hice en 2009 viví una experiencia que me ha marcado para siempre…

Una tarde salí a dar un paseo para inspirarme con el paisaje; montículos de dunas hasta el horizonte, aguantadas por cuatro árboles, un cielo nublado, un paisaje espectacular. De repente, al mirar al cielo, mi sorpresa fue enorme al ver que, medio camuflado por las nubes, se visualizaba un OVNI. ¡Ya estamos!, pensé, existen de verdad, los tengo delante de mí. Y tengo un bloc y un lápiz en mis manos, es mi oportunidad, ¡tengo una imagen nueva!

Mis sentidos estaban absorbiendo todo lo que se estaba presentando, empecé a dibujar lo que estaba viendo: luces, líneas y el juego de camuflaje de la nave con la niebla y las nubes. Con la mirada fija sobre el papel, me di cuenta que a mi lado empezaban a proyectarse unas luces que me pasaban por encima, me estaban escaneando. Miré la nave, vi una ventana abierta y en su interior dos personajes que me estaban observando: un hombre y una mujer, los dos con unos cuellos muy largos y una piel escamosa. La mujer con una diadema en la cabeza y un vestido largo, el hombre con una casaca, otorgándole un aspecto arcaico y señorial. 

 

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