LOS OVNIS EN LA MENTE, Cap. XVII

Capítulo 17

¿Hombres o cobayas?

Alcanzado este punto de las sesiones de hipnosis  estábamos convencidos de que Valerio había dicho todo lo narrable. Había hablado de varios secuestros, de los exámenes médicos, la toma de muestras de esperma, las heridas en el cuerpo y muchas otras cosas, incluyendo un posible encuentro sexual con un ser alienígena.

Valerio, en pocas palabras, había dicho todo lo que ya se conoce en la historiografía del secuestro-abducción, pero con una diferencia de fondo extremadamente importante. Valerio: él simplemente lo había vivido todo, digo, todas las experiencias de abducción descritas individualmente por diversos secuestrados en todo el mundo.

Valerio por primera vez confirmaba que aquello que recordaban los otros era tan solo una mínima fracción de lo que le había ocurrido a él. Hay que decir que Valerio no conocía la literatura sobre este tema, pero había sido capaz de rediseñar, momento a momento, los exámenes médicos descritos por Betty Hill, la violencia sexual sufrida por Antonio Villas Boas, los alienígenas de Budd Hopkins, los seres Grises de cuatro dedos de Strieberg y los más altos de seis dedos de la película de Roswell.

Valerio lo había visto y vivido ¡Todo!

Llegados a este punto resultaba obvio que los otros abducidos entrevistados a lo largo de los últimos años habían pasado por las mismas experiencias pero, por motivos relacionadas con el tipo de hipnosis, no estuvieron en disposición de recordar todo.

Si tenía antes del día de hoy la idea de que, como quiera que estas historias eran disparatadas, aunque las criaturas relatadas fueran similares, se trataría de una maraña no reproducible de recuerdos parecidos, pero probablemente debidos a sueños colectivos, mitomanías desconocidas o quién sabe qué otra cosa . A partir de ese momento supimos que el primer caso completo de recuerdos globales era el de Valerio; ahora era posible crear una esquematización de lo que realmente le puede pasar a un abducido ‘repeater’, es decir, a un ser humano de sexo masculino abducido varias veces en el curso de su vida. Podríamos utilizar este proceso común y en base a un rigor lógico suponer que muchos, si no todos los abducidos, habrían tenido el mismo tratamiento.

Esta observación sería muy útil, ya que ahora era bastante fácil, con el uso de técnicas desarrolladas por Moretti y yo mismo, verificar a gran escala lo que realmente estaba sucediendo.

Así que llegamos a lo que se suponía iba a ser la última sesión de la hipnosis regresiva que mi modo de ver era algo como una formalidad. Valerio tenía que contar básicamente, cómo se había entrado en este corredor curvo y como había salido de allí. Lo sabíamos, ya que él nos lo había dicho, que se trataba del último encuentro y esta vez no teníamos razones para dudarlo. En cambio, la sesión, se reveló terrible y llena de cosas inesperadas y espantosas.

Valerio está acostado en el diván y ya está en estado de hipnosis. También esta vez el estado hipnótico es profundo, como siempre y, sobre todo siguen siendo válidas y reforzadas las ordenes post-hipnóticas relativas a levantar su brazo derecho cuando se le pregunta algo que el inconsciente no reconoce como verdadero. Este procedimiento representa nuestra prueba de fuego para verificar la veracidad de las cosas dichas por Valerio.

C : Valerio ¿Me escuchas?

V : Sí.

C : Ahora quiero que retrocedas en el tiempo y para ello vamos a utilizar un hipotético televisor en el que vamos a ver las imágenes tomadas de una hipotética película que es tu vida … (Como la vez anterior hacemos regresar a Valerio utilizando el truco de la videograbadora en la que evocaremos las imágenes de su vida, retrocediendo y parando cuando queramos, es decir, al término de lo narrado la última vez, cuando la alienígena sale de la habitación después de la relación sexual consumada con Valerio) … y me gustaría te acuerdes partiendo del momento en que aquella estraña chica que hizo el amor contigo y sale de la estancia donde estabais ambos; esta extraña chica está yéndose y la puerta se cierra y cuando te de mi “¡Adelante!” nos contarás lo que sucedió a continuación: cuando estés listo para recordar levanta tu brazo ¡Izquierdo! (Tras de unos instantes de silencio, Valerio busca en su hipotético videograbador mental las imágenes que le han pedido y después de cuarenta segundos levanta el brazo izquierdo). Bueno Valerio, ahora puedes comenzar a contar lo que ves en el televisor … ¡Adelante!

V : Mmhm … toca algo en la pared, no acierto a entender el qué ya parece no haber nada y la puerta se abre y, ella sale y entra en otra sala, la puerta se cierra lateralmente hasta encajar perfectamente en pared … mhm mhm … luego mhm entran dos personas altas, siempre por la misma puerta, frente a este tipo de cama, tienen el cabello ralo, largo y rubio, sí, sí y mmhm … en su mano tienen una bandeja de metal, caminan de una manera un poco extraña y se aproximan a mi lado derecho y apoyan esta bandeja en un saliente, un estante de metal que sobresale ahora de la pared. Sí, me hablan, creo sí, pero no entiendo nada, no me recuerda ninguna lengua … [Pausa] entonces se vuelven hacia la bandeja y tocan algunos objetos, sí.

Hay algunos extraños y otros que me parece reconocer y veo una especie de bisturí largo, objetos tipo pluma con una esfera metálica, tijeras de las que se ven en los quirófanos, más o menos: luego hay una especie de máscara, parece de metal, no es más grande, se asemeja a una máscara antigas, luego hay como latas redondas, de metal, parece que tienen símbolos escritos encima. Y también hay dos cajas muy grandes, blancas, sí, muy grandes, tienen los ángulos redondeados, sí.

C : ¿Qué te hacen estos dos señores?

V : ¡Nada!, no, no, yo … mhmm … toman … esta especie de máscara … tiene algún tipo de tubo, … tiene muchos, … mhm me lo ponen en la cara, después conectan uno de estos tubos transparentes, parece cristal no plástico pero es flexible, lo conecta a un estuche que tiene en su cinturón y me mantienen quieto, sí, … no puedo respirar bien, y parece que algo se introduce en el tubo y sale … me llega a la  nariz … mhm … no puedo permanecer despierto … se me introduce en la fosa nasal y por un momento siento como una punción luego, … mhm, se retiran, sí.

C : ¿En la fosa nasal derecha o la izquierda?

V : En la derecha sí [¿En el mismo sitio que, en un momento dado de su vida, sirvió para ponerle un implante, tal vez a la altura de la hipófisis, como le ocurrió al secuestrado Hopkins? En este caso, esta operación parecería destinada a quitar el supuesto implante —N.d.A.]. Todavía siento algo en la garganta … y luego uno me quita esta máscara y el otro me apoya un tipo gasa, bajo la nariz. Tengo que respirar por la boca, … me está tapando la nariz, … quema un poco.

C : ¿Ha tenido la impresión de que han raspado?

V : Sí, me han rasgado, sí

C : ¿Dónde te han rasgado?

V : En la nariz.

C : ¿O más arriba?

V : mhm … no puedo explicarlo … mhm … he sentido una especie de punzada parecida a una picadura bajo el ojo, a me parecía a la altura del ojo y ha durado un instante, sí ha durado poco, me hizo un poco de daño, luego me quitan la máscara y me ponen una especie de gasa debajo de la nariz, y luego después de un rato … retiro la gasa, … está sucia de sangre, … no mucha, .. . hace tiempo que no pierdo sangre por la nariz. Entonces, el que tiene la gasa en la mano la deja y toma ese tipo de pistola de aire que he visto antes: es, sin embargo, un poco diferente pero, la apoya en mi brazo derecho por debajo del hombro, tiene una especie de botellita vacía, fina, y siento frío en el brazo y veo como la botellita se llena de sangre, no sé como lo hacen y luego lo dejan todo, desenganchan la botellita, esa especie de ampolla, … y mhm … ahora hablan otra vez, pero no entiendo nada, toman la bandeja y se van. Llegan a la pared frente a la cama, tocan en el mismo punto y pasan dentro … y la puerta se cierra. Escucho de nuevo un silbido y siento un olor extraño, me recuerda a un desinfectante y lo siento más intenso y me quema la nariz … luego, entran de nuevo: me parecen las mismas dos personas, vienen decididas a por mí, con prisa, me alzan al vuelo, me hacen caminar y no puedo, me llevan hacia otra puerta y me hacen entrar. La otra sala donde he visto entrar estas personas la vez anterior.

La puerta se cierra. La estancia es casi igual a la precedente pero mucho más grande, sí, más grande, más grande y me hacen sentar en un sillón muy grande junto a la puerta y veo desde la puerta una especie de cristal desde donde se podía ver la sala donde estaba antes. Sin embargo, desde mi sala no podía verlo pero, parecía metal más o menos. Y allí, en la esquina están estas dos personas vestidas de oscuro, sí, mmhm y están junto a un tipo de camillas, más que camillas son pedestales y parecen iluminados por dentro. Hay personas mmhm, varones, hombres creo, acostados, … duermen.

C : ¿Cuántos hombres hay?

V : Cuatro.

C : ¿Son similares a nosotros?

V : Sí.

C : ¿Están vestidos?

V : Tienen un lienzo que les cubre desde la parte inferior de la espalda hacia abajo, toda la parte posterior está desnuda.

C : ¿No los habías visto antes?

V : ¡No!

C : ¿Y ahora qué pasa?

V : Esas dos personas altas y rubias le dan a estos dos hombres con gafas y chaqueta, mi botellita de sangre y la ponen en un maletín y, después con una bandeja que tiene los utensilios que he visto, se acercan a estos hombres y tomando aquella caja o estuche blanco, una en la cabeza, tiene el tamaño de un ladrillo más o menos. Uno de ellos se aproxima al primero a mi izquierda y la sostiene sobre un hombro y el otro repite la operación con el siguiente, más o menos desde el cuello a la nuca, y luego van a los otros dos, pero no les hacen nada. Regresaron a mi lado y me apoyaron la caja, parece que rasgan algo con las cajas y las colocan en la bandeja.

C : ¿Ya habías visto estas cajas?

V : Sí.

C : ¿Cuándo?

V : Cuando estaba acampado en Reppia, sí, me encontraba en Reppia con los scouts y … [Aquí Valerio intenta compartir el relato de la experiencia del campamento, pero nosotros le bloqueamos enseguida. Una cosa que aquí es extremadamente importante: quien haya seguido la lectura hasta aquí recordará, sin ninguna duda, que en la experiencia del campamento Valerio describe una caja blanca que se la apoyan contra sobre su espalda y que produce los cortes que a día de hoy conserva. En aquella ocasión Valerio es incapaz de describir en que momento vio la caja, pero en cambio puede de decir como era; evidentemente, ¡Ya la había visto en otra parte! La vio pocos años más tarde adosada en la espalda de otros dos seres humanos, y la había reconocido. Luego, estaba claro que en el momento en que hacemos retroceder a Valerio, mentalmente al tiempo del campamento bajo hipnosis, su subconsciente y su inconsciente no deberían tener memoria de una cosa que aún no habían visto a pesar de que ya sabían que la caja tenía un aspecto determinado. La hipnosis, de hecho, sucedía después de que Valerio había visto la caja, es decir, durante el último “secuestro”, pero el recuerdo inducido por la hipnosis en aquella ocasión llevaba hasta la mente un recuerdo previo a aquel evento. Todo esto era, una vez más, prueba fehaciente de que la hipnosis reflejaba estrictamente los recuerdos espacio-temporales de Valerio de modo muy estricto].

C : Ahora regresemos a lo que estabas contando.

V : Sí … mhm. Apoyaron las cajas en dos de los cuatro cuerpos, y luego las presionaron como si conectaran o activaran algo en la caja y luego colocaron las cajas en la bandeja. Intercambiaron silbidos, sonidos que parecían palabras, ¡No lo se! entre ellos dos, luego hacen un gesto con la cabeza hacia los dos hombres trajeados de negro. A continuación, se acercan, me hacen bajar la cabeza y me miran detrás del cuello, sí, me tocan detrás del cuello; luego aquellos más altos y delgados me apoyaron algo detrás del cuello y me entró un fuerte dolor de cabeza inmediato, y de repente no me acuerdo más, no, no … [Con voz débil]. Siento como me levantan al vuelo estas dos personas altas y rubias y salimos, me parece que al pasillo, pero no estoy seguro, pero, por otra puerta que se abre del mismo modo. Creo que me están arrastrando, porque no me parece que esté caminando, … Porque me parece que hacemos la ruta de regreso … dura poco. Entonces, me parece oír un ruido … no estoy seguro, cómo de un helicóptero, pero, … no puedo recordar nada. [Aquí Valerio no recuerda y no levanta su brazo derecho, lo que significa que se desmayó, —N.d.A.].

C : Y después ¿Qué pasó?

V : No lo sé … [Valerio levanta el brazo] … me parecía estar soñando, no lo sé, tengo la cabeza confusa y estoy en la cama. C : ¿Cómo has llegado a la cama? V : No lo sé … estaba allí, sí, sí. C : Cuando saliste del corredor, ¿Viste algo? V : No puedo ver bien, tengo la vista empañada, pero creo que he andado un poco con ellos por la calle, parecía casi como una galería excavada en roca. Cada tanto, veía luces intermitentes, como las de los coches de policía, rojo o naranja, no lo sé, y me parecía, me parecía como si hubiera salido de una especie de ascensor. Me daba la impresión de salir, pero no me acuerdo cuando se detuvo.

C : ¿Quién te ha acompañado?

V : Estas dos personas vestidas de oscuro.

C : ¿Dónde te han acompañado?

V : Al ascensor.

C : Y luego, … ¿El ascensor empezó a subir?

V : Sí.

C : Luego, ¿Se detuvo?

V : No lo sé …

C : ¿La puerta estará abierta? …

V : No lo sé …

C : ¿Qué recuerdas después?

V : Me acuerdo de mi cama y tengo la impresión de haberlo soñado todo.

C : ¿Cuándo escuchaste el sonido del helicóptero?

V : En el corredor de metal, me pareció, no me acuerdo, no estoy seguro.

C : ¿Has visto en este extraño lugar símbolos extraños?

V : Los vi por primera vez arriba, casi en el techo y aunque eran más pequeños eran parecidos, creo que en las cajitas redondas de metal, dentro de las bandejas que tenían aquellos dos hombres, o jóvenes, altos, delgados, rubios, … pero no eran letras.

C : ¿Cuando regresaste y tomaste el ascensor viste otros seres humanos o no humanos?

V : No.

C: ¿Has visto alguna vez otros seres, tendidos en esas mesas?

V : He visto cuatro personas, parecían hombres, estábamos en la última estancia después de que me han llevado fuera, al pasillo: estaban desnudos y tenían una sábana sobre las piernas.

C : ¿Alguna vez ha tratado de hablar con los seres?

V : Pensaba hacerlo, pero no me podía mover bien en el idioma. Es cómo cuando vas al dentista … no lo hice, … no podía pensar en algo sensato y me venían a la mente todos los absurdos.

C : Cuando entraste por primera vez en esta galería, cuando comenzó esta experiencia, ¿Quien estaba contigo? [La pregunta tiene un doble propósito: primero verificar si Valerio relata el mismo episodio siempre de la misma manera, es decir, si cae en contradicción, y segundo, está la necesidad de establecer como se inició la experiencia y que es lo que hay fuera de esta galería].

V : Había cuatro personas: dos eran los mismos hombres con traje y corbata y tenían un maletín en su mano izquierda, y gafas oscuras, los otros dos eran altos y delgados con el pelo rubio.

C : Y también, antes de ese momento, los pequeños seres con ojos grandes que has descrito las otras veces … ¿Te acompañaron ellos allí?

V : Durante un rato.

C : ¿Dónde se detuvieron? y ¿Te entregaron a los otros?

V : Me parece que en el pasillo húmedo mhm … básicamente era una especie de cabina … sí, sí, era un ascensor, sí.

C : ¿Te han acompañado hasta el ascensor?

V : Sí.

C : ¿Qué hay fuera del ascensor, en la entrada?

V : Mmhm … no entiendo.

C : ¿Describe cómo llegaste hasta el ascensor?

V : Me encontré caminando con estas personas, y la sensación era extraña, no podía, … no quería retroceder. No avanzaba.

C : ¿Por qué no quieres volver?

V : Me lo decían ellos, sí.

C : ¿Hacía frío afuera?

V : En el pasillo que era bastante húmedo.

C : ¿Y fuera de la sala?

V : No lo sé.

C : ¿Era de día o de noche?

V : De noche.

C : ¿Reconoces algún lugar, hay alguna luz que sirva de referencia?

V : Si, había luces, parecían las de los coches de policía. Parecían de color rojo o naranja oscuro y giraban. Estaban sobre las columnas. sobre tubos de metal a mucha altura a ambos lados, no miré alrededor.

C : ¿Se podían ver las estrellas, la luna, las nubes?

V : No.

C : Había algo escrito en cualquier idioma que conocieras?

V : En el ascensor había símbolos.

C : ¿Cómo llegaste a este lugar antes de entrar en la galería?

V : … mhm… [Pausa] …

C : ¿Fue un viaje largo?

V : No, no.

C : ¿Estaba en los alrededores de casa?

V : No, no conozco ningún lugar como este, cerca de la casa.

C : ¿Pudiste ver la zona desde arriba?

V : No, no.

C : ¿Había hierba en el suelo?

V : No, era asfalto.

C : ¿Era muy grande ese espacio asfaltado?

V : Sí.

C : ¿Cómo de grande?

V : Mucho.

C : ¿Había alguna nave industrial?

V : Mmhm, no estoy seguro, … mhm.

C : ¿Qué ruido se oía?

V : A veces el viento.

C : ¿Había alguna otra persona, aunque sea en la lejanía?

V : No a lo lejos. Estaban cerca.

C : ¿Quiénes eran?

V : No sé, no eran como yo para nada.

C : ¿Cuántos eran?

V : Podía ver cuatro y un poco más separados, estoy seguro, había otros, y me pareció ver la sombra de figuras más altas, pero no estoy seguro … Ya había experimentado esta sensación de hormigueo y el pelo del cuerpo erizado y me parece que las voces masculinas y femeninas hablaran entre ellas y me decían un montón de cosas. Recuerdo que decían que estuviera tranquilo, y que confiara en ellas, y hacer lo que me decían, que hiciera como ellos y que les siguiera. Sería una hermosa experiencia. También decían, o al menos eso creo, otras frases secas y bruscas y entonces no entendía lo que querían decir y lo dijeron entre una frase comprensible y otra. Entonces mmhm … me estalla una luz blanca muy viva, me explota justo encima, y me envuelve … y luego … me encuentro caminando en este corredor con luces que giran.

C : ¿Has podido ver su máquina?

V : No.

C : ¿Fue la última vez que viste a estos seres?

V : Sí.

C : ¿Ha visto otros seres después?

V : Cuando fui abajo, abajo con el ascensor, aquellos altos y rubios, sí …

C : ¿Alguna vez has llegado a ver en esa galería o en cualquier otra sala, algo que se pareciera a partes de seres humanos, como si estuviéramos en una extraña carnicería? (Por desgracia, esta desafortunada y macabra pregunta resulta necesaria para verificar ciertos tipos de recuerdos que otros secuestrados/abducidos habrían aportado).

V : [Valerio tiene una convulsión en el diván] ¡No! [Valerio levanta el brazo derecho y sigue una lucha interna con su inconsciente] No, … Sí … ¡No! Sí [En tono resignado baja su brazo derecho].

C : Describe esta situación.

V : [Pausa] … Me causa repugnancia … [Valerio se agita, y le tranquilizo diciéndole que está contando cosas que ya pasaron].

V : Estoy en el sillón de la segunda sala, abajo, sobre una extrañas estanterías, parece que hay contenedores cilíndricos … mhm … creo que dentro, en el interior, algo flota en un líquido azulado, me parece que son vísceras.

C : ¿Cuántos cilindros hay?

V : Muchos, muchísimos

C : ¿Estás seguro de que son vísceras? ¡Mira bien!

V : Detrás de estas vasijas de vidrio, muy grandes, … Más de medio metro por treinta o cuarenta centímetros de diámetro, parecía que se desenroscaban por debajo, … detrás hay una especie de pared blanca iluminada y recuerda a las luces de neón. Los de arriba pueden verlo bastante bien, los de abajo, no tanto [Con esa voz propia de alguien que no quiere mirar —algo horrible]. Me parece ver varios cerebros y … tal vez, corazones o cosas largas, tal vez, intestinos, luego … no, son más grandes, son más grandes, parecen … no estoy seguro … ¡Oh, Dios Mio! Niños pequeñitos … no, no lo son … sí, en cambio, si parecen niños pequeñitos … yo … ¡Qué asco! [Aquí Valerio se expresa con un fino hilillo de voz].

C : ¿Qué hay de diferente con ellos?

V : ¡Oh Dios! ¡Son negros!

C : Y los ojos, ¿Cómo están, abiertos o cerrados?

V : No lo sé, no lo se, … sí, están abiertos.

C : Y ¿cómo son esos ojos?

V : Algunos … son similares a los nuestros, pero no exactamente iguales, algunos se parecen a los de un gato, sí.

C : ¿Cuántos dedos tienen esos extraños niños pequeñitos?

V : Parece que muchos … creo … seis, tal vez … todos pegados, sí, creo que seis.

C : ¿Cuántas son, esas extrañas incubadoras?

V : Más de diez. No sé exactamente; todos eran oscuros, algunos un poco más claros, otros un poco más negros [Valerio comienza a respirar más agitadamente y presenta un cuadro de disnea].

C : ¿Están rectas o inclinadas estas especies de incubadoras? (La pregunta parece no tener sentido, pero la información que tenemos de otros secuestrados describen estas incubadoras levemente inclinadas sobre un eje y queríamos verificar este particular, tal como aparecía en la memoria Valerio).

V : No están exactamente rectas —verticales— como las otras … [Si Valerio utiliza la expresión “como las otras” quiere decir que está hablando de dos cosas diferentes —N.d.A.], el contenedor es similar pero diferente y está en una especie de pedestal, como un gancho o abrazadera, se parecen a los misiles en una rampa de lanzamiento.

C : ¿Es grande la sala donde están todas estas incubadoras?

V : Sí, es más grande que la anterior.

C : ¿Qué radio tendrá?

V : [Pausa] … tal vez veinte metros.

C : Y todas estas criaturas, ¿Cómo están situadas en la sala?

V : Casi delante mío en la sala, pero no están apoyados en esta pared, estos no. Éstos están más cerca.

C : ¿Y están situados solo sobre un mismo nivel, o en diferentes niveles?

V : En un nivel y el líquido no es azulado, es transparente, parece agua.

C : ¿Son estos diferentes de aquellos primeros?

V : Sí.

C : ¿Y qué hay dentro?

V : Estos niñitos.

C : ¿De piel oscura?

V : Sí.

C : ¿Y qué había en aquellos con el líquido azulado?

V : Niñitos claros.

C : ¿Con cuántos dedos?

V : Como nosotros … ¡Creo que sí! Eran un poco más grandes, parecían más rollizos.

C : ¿Quieres decir más similares a los de nuestra raza se refiere?

V : Sí.

C : ¿Pero algo diferentes?

V : Sí.

C : ¿Qué tenían de diferente?

V : Los ojos, la nariz, la boca, las orejas, los hombros, las manos, eran muy parecidos, pero totalmente diferentes …

C : Pero tenían ombligo?

V : Los claros, si.

C : ¿Y los oscuros?

V : ¡No!

C : Entre todos estos, los claros y los oscuros ¿Cuantos fetos habrá en total?

V : Muchísimos, aunque quizá menos de cien.

C : ¿Había más de los claros o de los oscuros?

V : Los oscuros eran muy pocos en comparación.

C : Y mientras mirabas por esta sala, ¿Había alguien más contigo, dentro? [Aquí Valerio repite lo que ya se ha dicho acerca de los hombres sobre esas especies de camas o pedestales, los dos rubios y los dos vestidos de negro].

C : ¿Alguna vez viste una mujer de nuestra raza?

V : No.

¡La última sesión había sido la más impactante!

¿Nos encontramos ante un gran experimento genético en el que se utilizó material de partida humano?

¿Quienes eran los fetos negros y blancos de los contenedores? ¿Qué papel desempeñaron los dos hombres que parecían hablar francés, estaban en connivencia con los altos de pelo rubio? ¿Dónde estaba este lugar, era una máquina voladora o una base en nuestro planeta?

Valerio no tenía nada más que decir salvo algunos detalles importantes que se aclararían más adelante.

Nosotros, mientras tanto, teníamos que reunir ideas sobre esta experiencia y sacar conclusiones, dar respuestas, o, cuando esto no es posible, ofrecer hipótesis de interpretación de los hechos basándonos sobre nuestro conocimiento y sobre la extensa casuística a nuestra disposición. ¿Quién se había equivocado y quién tenía razón? ¿Existía el fenómeno de la abducción o no? ¿Valerio decía mentiras, verdades o una mezcla inteligente de ambas?


Corrado Malanga

ISBN 88-452-3565-3
@ 1998 RCS Libri S.p.A.
Via Mecenate 91 -Milano
I edizione “I Grandi Tascabili”

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