Abducció i Món Oníric

Corrado Malanga, 2004

Entre los análisis que se efectúan sobre los abducidos, tiene gran importancia el de los sueños.

Es de hecho importante comprender que los sueños, en general, no son para considerarlos como parte del trabajo fantástico del Inconsciente, sino como verdaderas señales, verdaderos mensajes del profundo, los cuales de fantástico, si son bien interpretados, al final tienen bastante poco. Los sueños toman como punto de partida, acontecimientos que, generalmente, están ligados a algo sucedido durante el día, casi siempre en las últimas 24 horas. La naturaleza del Inconsciente es la que es, es decir, el Inconsciente no conoce ni siquiera la idea de la mentira y , partiendo de esta constatación, es bastante tonto creer que tenga ganas de inventarse algo, dado que la invención le es absolutamente desconocida.

Pero entonces por qué, se podría preguntar, es tan difícil interpretar el significado de los sueños, que, en la mayor parte de los casos, parecen separarse completamente de la realidad, apareciendo en la mejor de las hipótesis, fantásticos, adulterados y mágicos?

El Inconsciente es un motor que no se apaga nunca durante la vida, que no duerme jamás y que registra, a través de los input del Consciente y los filtrados del Subconsciente, los varios aspectos del mundo exterior, que nosotros impropiamente llamamos realidad.

Cuando, en estado de vigilia, queremos recordar un evento registrado con anterioridad, el Inconsciente envía sus señales al Subcosciente y éste las interpreta para volverlas comprensibles para el Consciente. En otras palabras, el Inconsciente habla una especie de lenguaje-máquina, muy lejos de la posibilidad de ser comprendido con facilidad por el Consciente, si éste no conoce la clave interpretativa del mensaje arquetípico que está en la base de la comunicación Inconsciente tal escena. Carl Gustav Jung, amplió el estudio de los sueños en algunos tratados sobre el significado de los arquetipos en los mismos; esta es según mi parecer, la correcta clave de lectura útil para la comprensión del mundo onírico de los abducidos.

Entonces si dos personas sueñan con un balón de fútbol, tal sueño será seguramente interpretable con la misma clave de lectura arquetípica, pero dará dos resultados diferentes, dado que en las Mentes de Fulano y de Mengano el balón podría ser el producto de la traducción, por parte del subconsciente, de arquetipos diversos.

Por lo tanto, para entender qué significa para los dos, el balón de fútbol, es necesario encontrar el modo de comprender cuáles son los arquetipos que han producido tal visión.

Como ya he tenido oportunidad de decir, la visión representa casi el último pasaje (el último es el fonema) y se aleja notablemente del significado de partida. Por ésto es necesario interrogar a quien ha soñado y hacer que describa cuáles sensaciones ha tenido soñando un balón de fútbol. La sensación, o sea el conjunto de emociones que el balón de fútbol produce en el sueño, es lo más cercano que exista a los arquetipos que la han generado, porque la sensación es producida antes que el simbolismo.

Se podría tal vez decir que la sensación es nuestro arquetipo, o mejor, el modo en el que el arquetipo se manifiesta. El arquetipo no puede ser dibujado y no puede en ningún modo ser visualizado: no es un color, pero a un color puede ser asociado( en el test de M.Lusher “El test de los colores”, editorial Astrolabio, 1976, Roma), no es una imagen, pero a una parte de la imagen puede ser asociado(en el test de Roshack), no es un sonido pero a un sonido puede ser asociado (la musicoterapia de Gubert Finsterle “Recording and play-back two-channel system for providing a holophonic reproduction of sounds”, vol.113_3_,p.1196).

El arquetipo no es nada de todo esto, pero es todo esto contemporáneamente. El análisis, por consiguiente, no tiene que detenerse en la imagen del balón de fútbol, sino que tiene que alcanzar las sensaciones probadas durante la visión onírica del mismo.

En el hacer recordar el sueño al sujeto, se le pedirá volver a sentir las sensaciones ambientales en general y se producirá, así, la renovación de un ancla (PNL), ya sentida durante el sueño, en la esperanza que tal efecto se enganche a la causa que la ha provocado.

En realidad nuestro Incosciente, mientras revive la sensación, es en ese momento, capaz de interpretarla arquetípicamente y capaz de transmitir el significado al Subconsciente, el cual, como esta vez está en estado de vigilia, es capaz de interpretarlo correctamente, convirtiendo en utilizable, el verdadero significado del sueño a quien lo ha soñado.

Este mecanismo representa la base de la interpretación del sueño por mí utilizada, aunque, a decir verdad, no lo he encontrado explícitamente escrito en ningún lado.

Hoy la PNL (Programación Neuro Lingüística) permite hipnotizar la existencia de este mecanismo de producción del sueño y, según mi parecer, valdría la pena que los expertos del sector comenzaran a tenerlo presente. Será el mismo sujeto que sueña, al final, el que dará la verdadera interpretación del sueño, y no el psicoterapeuta de turno, el cual representará solamente una pantalla de reflejo transicional; es decir, algo donde las emociones, soñadas por el paciente y fonéticamente expresadas, rebotarían para volver a entrar, a través de sus oídos, en el Subconsciente.

Como intentaré ahora explicar, en la investigación sobre la abducción, he notado que los abducidos tienen sueños sólo aparentemente de tipo recurrente y no realmente tales, como alguien podría erróneamente creer. De hecho en el test (TAV) precedentemente agregado, que propongo a un probable abducido para identificar con certeza la realidad de su experiencia, le pregunto: Has alguna vez soñado éste detalle o aquel otro detalle?

Estos sueños particulares tienen que ver con experiencias de matriz alienígena, pero la  eventual respuesta positiva no tiene que ser interpretada en el sentido que el sujeto haya realmente soñado eso que dice, sino en el sentido de asociar el mismo sujeto a un conjunto de personas con riesgo de abducción.

El significado profundo de las preguntas del test es completamente diferente de aquello que puede parecer en una primera, desatenta, lectura.

En el test el sujeto es alentado a “anclar” algunas escenas recordadas a una serie de emociones internas(inconscientes), que tiene el único objetivo de poner a su inconsciente en alarma con respecto a aquellas que podrían haber sido realmente experiencias de abducción y no, simples sueños.

La idea de pedirle si ha soñado esta o aquella experiencia es un intento de hacerle simplemente revivir un recuerdo, y no aquella de verificar si ese recuerdo es debido a una experiencia real u onírica.

Él, al comienzo del test, estará, tal vez convencido que eso que recuerda es de atribuirse a un sueño, pero en la gran mayoría de los casos no es así. El sujeto descubrirá seguidamente, con la profundización de una pesquisa introspectiva, que los eventos considerados por él como sueños, son en realidad, bastante más concretos. Por lo tanto no es correcto creer que los abducidos tienen todos los mismos sueños recurrentes, pero es en cambio correcto, decir que los abducidos tienen todos las mismas experiencias que, en sus corazones, creen erróneamente poder atribuir al mundo onírico y no, en cambio, a aquello real.

Si no fuera así podríamos descubrir, estudiando los sueños de la gente luego de haberla subdividida en categorías según el trabajo realizado, que los bibliotecarios tienen todos los mismos sueños, así como los pilotos de avión o los vigilantes urbanos.

Experimentalmente eso no es cierto, dado que cada uno reelabora la propia experiencia en modo del todo personal, sobre la base de anteriores experiencias y sobre el contexto cultural y familiar.

No para todos un balón de fútbol representa un balón de fútbol! Quisiera comenzar con esta afirmación para destruir la idea estrafalaria que todos los abducidos tienen los mismos sueños, como por ejemplo, el sueño de la ola, tan de moda en los ambientes new-age norteamericanos.

El de la ola es un sueño en donde, con diferentes variantes, el sujeto advierte la presencia de una gran ola que, de ahí a poco, destruirá todo y lo arrastrará también a él. Eso que siente emotivamente durante el sueño, puede variar de persona a persona, pero aparece de todas maneras basado en la idea de que no se puede hacer nada, que el acontecimiento es ineludible, que arrastrará todo y que todos morirán.

En el sueño no está el miedo a sufrir, en todo caso está el terror de dejar la vida.

Muchos de los que tienen este sueño, el cual además posee las características propias de los sueños-base comunes a muchos individuos, como el de ahogarse, el de volar o el de ser perseguidos y no poder correr porque se está “pegado” al suelo, dan una interpretación sólo parcialmente correcta. Ellos dicen que el sueño tiene que ver con un cataclisma previsto por nuestra psiquis, la cual, durante el sueño, asumiría capacidades de premonición. Según esta interpretación los abducidos, los elegidos de los alienígenas, serían capaces, al contrario de la multitud, de sentir y ver cosas que los otros no serían capaces de percibir. Los abducidos, elegidos por los alienígenas para llevar a cabo el papel de super-población, sabrían que la Tierra está por terminarse y que, si alguno debiera salvarse, éstos serían ellos, porque han sido mejorados por los alienígenas y por lo tanto preparados para una nueva vida, aquella sucesiva a la catástrofe.

En realidad, como es fácil notar, el mecanismo que está detrás de esta interpretación, que coloca al alienígena en el papel de salvador de los elegidos y castigador de los rechazados, tiende a reducir el sueño a un icono inspirado en una religiosidad de tipo católico-occidental.

El verdadero abducido sabe bien, a nivel inconsciente, que las cosas no son así y que no hay alienígenas salvadores, sino sólo alienígenas explotadores.

Un abducido puede también creer, a través del proceso de disonancia cognitiva, que todo está lo más bien, pero será justamente él, el que rechazará categóricamente someterse a tratamientos hipnóticos, o simplemente efectuar una búsqueda en lo profundo de su Inconsciente, dado que sabe que descubriría una mentira. La verdad, además de ser ella misma, tiene que ser también aceptada; no todos son capaces de dar, dentro suyo, un paso tan comprometido.

Adoptando la visión new-age y la consiguiente interpretación, el protagonista del sueño manifiesta toda su incapacidad para vivir la auténtica esencia de la experiencia onírica. Entonces intentemos analizar el verdadero significado de los sueños, recurriendo por cuanto sea posible, a símbolos ligados a los arquetipos de base.

La gran ola es vivida como un muro alto, gigantesco, insuperable, un obstáculo en movimiento que avanza inexorablemente hacia el observador. Se trata de algo que arrasa la humanidad y soñar, al día de hoy, algo por el estilo, significa evocar la sensación de no ser adecuado, sensación que las personas tienen respecto del propio vivir. Dentro suyo, cada vez más a menudo, perciben que algo no está bien y que este algo, aparece relacionado a los valores que ellos mismos atribuyen a la vida y a las acciones cotidianas. Todo ello es visto en modo negativo y es así que el Inconsciente tiende a interpretar la ola como una representación de las culpas comunes, que se derraman sobre todos. Demasiado lejos se ha ido y no es posible volver. La ola adquiere el aspecto de un muro, dado que se trata de un obstáculo (el muro es la representación arquetípica de la barrera entre el aquí y el allá).

Además el significado de la muerte representa, arquetípicamente hablando, el renacimiento. No se puede renacer si antes no se muere.

La gran ola sí representa ese algo que dará la muerte, pero en una acepción totalmente simbólica, y preparará, en realidad, a la idea del renacimiento en un mundo sucesivo (no necesariamente mejor, pero seguramente diferente).

El arquetipo del agua confirma lo correcto de esta interpretación. El agua es el elemento que produce la vida, pero es también, históricamente, instrumento de redención divina (el Bautismo, el Diluvio Universal). Dios hace una limpieza de los malos con el diluvio universal y eso es relatado en forma de fábula, hoy hecha pasar por verdadera, que tiene en sí, todos los atributos de un simbolismo puro y simple.

El agua está alquímicamente ligada a la fuente de la vida eterna: quien bebe de esa fuente vivirá en eterno, o sea resurgirá en eterno. En el mito de Aquiles, el héroe se vuelve vulnerable porque, en su nacimiento, todo su cuerpo ha sido sumergido en el agua mágica de la vida; sólo el talón quedó afuera y será justamente ese el punto, alcanzado por una flecha enemiga, por donde llegará su muerte en la batalla.

Además, respecto de los mitos come éste, se podría mencionar que los pies, de los cuales el talón forma parte, representan, para el pueblo hebreo, los genitales, y la cultura homérica puede evidentemente haber sido inspirada en las tradiciones Egipcias y Hebreas (en el Viejo Testamento se habla a menudo del “lavado de pies”, con significado sexual. Cuando el ángel, en el Viejo Testamento, va hacia Abraham, la mujer Sara lava los pies a sus huéspedes y sólo después, aunque era vieja y estéril, será portadora de un hijo de donde descenderá la estirpe de los Hebreos)

El color del agua, verde y/o azul, recuerda, según Max Lusher, por un lado la reflexión, la calma (el componente azul) y por el otro el pensamiento creativo (el componente verde).

Por lo tanto es vista (vivida, sentida, percibida) como la renovación, proyectada hacia una era acuariana en la cual el pensamiento ecológico, la constancia, la reflexión, serán los protagonistas. Es de esta última esperanza, que muy en el fondo, la new-age ha tomado  inconscientemente inspiración para interpretar el sueño de la ola como si fuera, por decirlo así, premonitorio, pero no el sentido que esta ola sólida y destructora llegará realmente; detrás, bajo el simbolismo de la ola que llegará, será, de hecho, la revolución cultural esperada desde hace dos mil años, por el simple motivo que los hombres, con ese sueño, la están evocando y demuestran que, dentro de ellos, esta revolución es cada vez más deseada y esperada.

El sueño, por lo tanto, no representa la llegada de alienígenas liberadores, sino que indica, en vez, una profunda sensación de inadecuación en el hombre moderno, frente a la globalización querida por nuestros gobernantes, que son juzgados, por nuestro inconsciente colectivo, como deshonestos e incapaces.

El sueño de la ola forma por lo tanto parte de una particular categoría de sueños, dichos catastróficos, a los cuales pertenecen algunas variantes presentes en el mundo onírico de los abducidos, pero que, directamente, nada tienen que ver con sus experiencias de real abduction.

La variante más frecuente es el llamado sueño de los meteoritos. En este sueño está la misma gente que poblaba el sueño de la ola: quien sueña sabe que, luego de pocos minutos, llegará una lluvia de meteoritos que destruirá la Tierra: los meteoritos empiezan a aparecer y la gente comienza a saludarse, sabiendo que, igual, deberá morir.  Todo sucede en una atmósfera irreal de resignación y lleva consigo un sentimiento de mortificación profunda por el final de todas las cosas.

En este caso el arquetipo Agua es sustituido por el arquetipo Tierra, que cae sobre la cabeza como una tupida serie de problemas, los de la humanidad, que caen literalmente sobre la cabeza, y que aplastan, también literalmente.

Muy presentes y particularmente soñados por los llamados videntes, aquellos que creen tener coloquios con figuras angélicas, con Jesús o con la Virgen, son en cambio, los sueños del fuego destructor.

Otro arquetipo importante, el Fuego está ligado históricamente a la purificación del pecado y es evidente cómo quien lo sueña y posea una cultura con una herencia de fanatismo religioso, ame especialmente sentir la necesidad de una purificación mística por parte del fuego.

De los mencionados tres elementos simbólicos, el agua está ligada al nacimiento de la vida y está arquetípicamente conectada a la vida eterna a través del simbolismo de la fuente. El fuego es la arquetipización de la muerte eterna, vivida en nuestra cultura a través del simbolismo del fuego perenne e infernal. La tierra, en vez, aparece ligada al simbolismo de la sepultura (la lluvia de meteoros), por lo tanto a la muerte del cuerpo. Los significados ahora citados vuelven interesante la interpretación bajo forma arquetípica de los tres sueños arriba mencionados, pero hacen nacer la curiosidad de saber por qué no existe un cuarto sueño en donde el final llegue, catastróficamente, por medio del aire. Mi interpretación parte de la suposición que, dentro nuestro, haya en realidad cuatro partes distintas, ligadas a cuatro arquetipos fundamentales que han creado los cuatro símbolos más importantes del mundo alquímico antiguo: la Tierra, el Fuego, el Agua y el Aire (los llamados cuatro elementos). Éstos serían la representación onírica del Cuerpo, del Espíritu, de la Mente y del Ánima humanos.

Por tanto, cuando se tiene miedo que el Cuerpo muera, será un cuerpo el que producirá la muerte, pero si es el Espíritu el que tiene miedo de morir, qué, sino el fuego, arquetipo del Espíritu, podrá producir la acción fatal?

También hay que recordar que el “Espíritu Santo”, es visto, en el Evangelio, como una llama que entra en la cabeza de los doce apóstoles y eso, seguramente representa una confirmación que la visión arquetípica de esta esencia humana asume el aspecto de una llama. Así a la mente, para morir, no le queda más que ser lavada (los ingleses usan  también la expresión brain washing-lavado de cerebro- no por casualidad, según mi parecer).

El cuarto elemento, aquel que no está ligado a un sueño catastrófico, es el aire. El Ánima, por ello representada, es inmortal y no existe Anima que pueda dar muerte a sí misma. El aire está ligado a la vida verdadera: sin aire no se puede vivir, se tiene que estar circundado y compenetrado por ello, y no hay muchos “aires”, sino un sólo aire, símbolo de esa unidad que representa el aspecto fundamental del Ánima.

Los meteoritos son muchos, las llamas son muchas y la mente humana es representada por el mar, que parece uno sólo, sin embargo el mar es agua, y las aguas son muchas: las lluvias, los lagos, los ríos y los mares.

En verdad la representación del agua está íntimamente ligada a la relación existente entre Mente y espacio-tiempo. Ahí donde Eistein ve el espacio-tiempo como un mar en movimiento (visión ondulatoria de la teoría de la relatividad), la teoría del SuperSpin (SST) (Malanga-Pederzoli) pone en evidencia la correlación entre magnetismo, tiempo, electricidad y espacio, y consiente describir la mente humana justamente como un dominio en donde se crean informaciones (descriptos como paquetes de ondas) que se mueven en el plano espacio-temporal.

Es fácil, por consiguiente, encontrar muchas otras correlaciones entre las partes que constituyen un ser humano, los simbolismos fundamentales y los arquetipos que los han formado.

Así es, como probablemente el Incosciente percibe la incomodidad de ser: quien está preocupado por la muerte de la Mente soñará prevalentemente con la ola gigantesca, quien tiene miedo de la muerte del Cuerpo soñará con los meteoritos, mientras quien teme la muerte del Espíritu verá, en el sueño, el fuego destructor.

Meteoritos y fuego, dan juntos, muerte y vida, mientras que aire da solamente vida, dado que no existe resurrección para eso que ha siempre existido y que no podrá jamás morir.

Así es como, probablemente, nuestro Inconsciente percibe sobre sí mismo, la incomodidad de ser.

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