Irenko y la ciudad de cristal, 4 de 9

Mi sentir humano aún no dejaba de ser, ahora es muy divertido contar estas cosas, las cosquillas aún me abordan cuando recuerdo este sentir y la presencia de Irenko a mi lado, y ahora, dentro de mi esencia además hizo que mi camino hacia el cielo y la busca de Cristo sean una meta imparable. Para ellos existe alguien más grande que llaman “Señor” el Cristo, el mismo que conocemos en la Tierra, el que nos ama con toda su vibración, o debo decir en forma más terrestre que nos ama de todo corazón. Es el mismo que se entregó en un plan y un madero para el entendimiento del ser humano, el mismo fue el que bajó desde otro sistema con relación al nuestro, creado por vibración de Amor, en este sistema que dejó en conocimiento para comprender nuestro método terrestre, para demostrarnos que como seres humanos podemos ser “perfectos” en vibración, qué mejor maestro que Jesús en persona…

LOS GRANDES NIÑOS

Una de las cosas más bellas que ahí se siente son los pensamientos de los niños, ellos son los que “saben que saben” o sea, solamente tienen que aplicar sus conocimientos, esos que saben que su saber está en su voluntad interior, ellos no aprenden, sino que, saben que ya aprendieron. Hablo de estos pequeños que no dejan de asombrarnos cada vez que se nos acercan, y preguntan cosas algo sin sentido dejándonos con los ojos abiertos, la capacidad de curiosidad es sensacional en ellos.

Existe un lugar que se hizo una especie de sala apenas me asomé en ella, blanca como nieve alrededor, por sobre y debajo de mí, o de quien se pare en ese lugar, recuerden que sin cuerpo es solo la sensación de estar parado. Las sensaciones humanas son difíciles de abandonar cuando se ha estado bastantes años dentro de estos cuerpos físicos, que por dicha experiencia nos destacamos como adultos dentro de una sociedad, allá pasamos a ser simples niños. Es así entonces, que se puede saber que estos niños no están “preocupados” de los problemas, ni de niveles sociales ni morales, pues aún no entran al mundo en su conciencia, los conocimientos de muchos mundos son asimilados por ellos en unas salas destinadas para esto, “La Escuela”.


 

IRENKO y La Ciudad de Cristal
J. CLAUDIO PASTEN TORO

ISBN. 956-291-374-0

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