Arxiu del divendres, 2/11/2018

What hallucination reveals about our minds

divendres, 2/11/2018

 

Published on Sep 18, 2009 |  Oliver Sacks

 

 Transcrips
We see with the eyes, but we see with the brain as well. And seeing with the brain is often called imagination. And we are familiar with the landscapes of our own imagination, our inscapes. We’ve lived with them all our lives. But there are also hallucinations as well, and hallucinations are completely different. They don’t seem to be of our creation. They don’t seem to be under our control. They seem to come from the outside, and to mimic perception.So I am going to be talking about hallucinations, and a particular sort of visual hallucination which I see among my patients. A few months ago, I got a phone call from a nursing home where I work. They told me that one of their residents, an old lady in her 90s, was seeing things, and they wondered if she’d gone bonkers or, because she was an old lady, whether she’d had a stroke, or whether she had Alzheimer’s.And so they asked me if I would come and see Rosalie, the old lady. I went in to see her. It was evident straight away that she was perfectly sane and lucid and of good intelligence, but she’d been very startled and very bewildered, because she’d been seeing things. And she told me — the nurses hadn’t mentioned this — that she was blind, that she had been completely blind from macular degeneration for five years. But now, for the last few days, she’d been seeing things.So I said, “What sort of things?” And she said, “People in Eastern dress, in drapes, walking up and down stairs. A man who turns towards me and smiles. But he has huge teeth on one side of his mouth. Animals too. I see a white building. It’s snowing, a soft snow. I see this horse with a harness, dragging the snow away. Then, one night, the scene changes. I see cats and dogs walking towards me. They come to a certain point and then stop. Then it changes again. I see a lot of children. They are walking up and down stairs. They wear bright colors, rose and blue, like Eastern dress.”Sometimes, she said, before the people come on she may hallucinate pink and blue squares on the floor, which seem to go up to the ceiling. I said, “Is this like a dream?” And she said, “No, it’s not like a dream. It’s like a movie.” She said, “It’s got color. It’s got motion. But it’s completely silent, like a silent movie.” And she said that it’s a rather boring movie. She said, “All these people with Eastern dress, walking up and down, very repetitive, very limited.” (Laughter)And she has a sense of humor. She knew it was a hallucination. But she was frightened. She’d lived 95 years and she’d never had a hallucination before. She said that the hallucinations were unrelated to anything she was thinking or feeling or doing, that they seemed to come on by themselves, or disappear. She had no control over them. She said she didn’t recognize any of the people or places in the hallucinations. And none of the people or the animals, well, they all seemed oblivious of her. And she didn’t know what was going on. She wondered if she was going mad or losing her mind.

Well, I examined her carefully. She was a bright old lady, perfectly sane. She had no medical problems. She wasn’t on any medications which could produce hallucinations. But she was blind. And I then said to her, “I think I know what you have.” I said, “There is a special form of visual hallucinationwhich may go with deteriorating vision or blindness. This was originally described,” I said, “right back in the 18th century, by a man called Charles Bonnet. And you have Charles Bonnet syndrome. There is nothing wrong with your brain. There is nothing wrong with your mind. You have Charles Bonnet syndrome.”

 

Vemos a través de los ojos. Pero también vemos con el cerebro. Y ver con el cerebro a menudo se denomina imaginación. Y estamos familiarizados con los paisajes de nuestra propia imaginación,nuestro paisaje interior. Vivimos con él toda la vida. Sin embargo, también existen alucinaciones. Y las alucinaciones son completamente diferentes. Éstas no parecen ser de nuestra propia creación. A éstas parece que no las podamos controlar. Parece que vienen del exterior, para imitar la percepción.Así es que voy a hablar de alucinaciones. Sobre un tipo particular de alucinaciones visuales que veo entre mis pacientes. Hace unos meses recibí una llamada telefónica de una residencia de ancianos donde trabajo. Me dijeron que uno de los residentes, una anciana de unos 90 años, estaba viendo cosas. Y se preguntaban si se había vuelto loca. O quizá, como ella era una señora de edad, si quizá había sufrido una apoplejía o si sufría de Alzheimer.Así es que me preguntaron si podía ir a ver a Rosalie, la señora mayor. Fui a verla. Y resultaba más que evidente que estaba completamente sana, y lúcida con una buena inteligencia. No obstante, ella se había asustado y desconcertado mucho. porque había estado viendo cosas. Y me dijo, algo que las enfermeras no habían mencionado, y es que era ciega, que hacía cinco años se había quedado completamente ciega debido a una degeneración macular. Pero durante los últimos días, había estado viendo cosas.Así que le pregunté, “¿Qué tipo de cosas?” Y ella dijo: “Gente en traje oriental, en cortinas, subiendo y bajando escaleras. Un hombre que se gira hacia mí y sonríe. Y tiene dientes enormes a un lado de la boca. Animales también. Veo un edificio blanco. Está nevando, la nieve es blanda. Veo un caballo, con un arnés, retirando la nieve. Entonces, una noche la escena cambia. Veo perros y gatos que vienen hacia mí. Llegan a un cierto punto y luego se detiene. Luego la escena cambia de nuevo. Veo a muchos de los niños. Están subiendo y bajando escaleras. Llevan colores brillantes, rosa y azul, como el vestido Oriental”.“A veces,” me decía, “antes de que llegara la gente tenía alucinaciones con cuadrados rosa y azul en el suelo, que parecían ir hasta el techo.” “Entonces,” le pregunté,”¿es esto como un sueño?” Y ella: “No, no es como un sueño. Es como una película.” Ella dijo: “Tiene color. Tiene movimiento. Pero es completamente silencioso, como una película muda.” Y me explicó que se trataba de una película bastante aburrida. Ella dijo: “Todas estas personas con la vestimenta oriental, paseando arriba y abajo, muy repetitivo, muy limitado.” (Risas)Ella tiene, de un gran sentido del humor, sabía que era una alucinación. Sin embargo, estaba asustada. Ella había vivido ya 95 años y que nunca antes había tenido una alucinación. Ella dijo que las alucinaciones no tenían ninguna relación con todo lo que estaba pensando, sintiendo o haciendo. Que parecían llegar o desaparecer voluntariamente. Ella no lo podía controlar. Ella dijo que no conocía ni a las personas, ni los lugares de las alucinaciones. Y ninguna de las personas o los animales, en fin, todo parecía ajeno a ella. Y ella no sabía que es lo que estaba pasando. Se preguntaba si se había vuelto loca, o perdiendo la cabeza.

Así es que la examiné minuciosamente. Ella era una señora mayor muy lúcida. Perfectamente sana. No tenía problemas médicos. Ella no ingería medicamentos susceptibles a producir alucinaciones.Pero ella era ciega. Y yo entonces le dije: “Creo que sé lo que tiene.” Le dije: “Hay una forma particular de alucinaciones visuales que puede desarrollarse con el deterioro de la visión o la ceguera.” “Esto fue descrito por primera vez”, le dije, “en el siglo XVIII, por un hombre llamado Charles Bonnet. Y usted padece el síndrome de Charles Bonnet. No tiene nada malo en su cerebro. A su mente no le pasa nada. Usted tiene síndrome de Charles Bonnet.”