Arxiu del divendres, 25/01/2019

Javier Tirapu Ustárroz (2/2)

divendres, 25/01/2019

Javier Tirapu Ustárroz (1/2)

divendres, 25/01/2019

 

Licenciado en Psicología por la Universidad del País Vasco, psicólogo clínico y autor de 6 libros relacionados con la Neuropsicología.

 

Sobre la conciencia

divendres, 25/01/2019
Javier Tirapu-Ustárroz, Fermín Goñi-Sáez
10.05.2016


La conciencia es, sobre todo, un fenómeno biológico resultado del funcionamiento cerebral, como el lenguaje, la percepción, la memoria o el arte. La principal diferencia de la conciencia es que se halla unida inexorablemente al concepto de subjetividad.

La conciencia es un acto privado de cada sujeto, cómo alguien percibe que es él, el actor sintiente. Si nos preguntan qué sentimos o cómo somos, podemos generar una narrativa en primera persona sobre nuestras experiencias internas, pero nunca lo podemos hacer si nos preguntan por lo que siente un murciélago.

La conciencia es justo una característica de alto nivel del sistema cerebral como un todo. Las relaciones cruciales entre la conciencia y el cerebro pueden resumirse como sigue: los procesos neuronales de nivel inferior en el cerebro causan la experiencia consciente y la conciencia es simplemente una característica de alto nivel del sistema que se compone de los elementos neuronales de nivel inferior. Hay muchos ejemplos en la naturaleza donde una característica de alto nivel de un sistema es causada por los elementos de nivel inferior de ese sistema, aun cuando la característica es una característica del sistema compuesto de esos elementos. Pensar en la liquidez del agua o la solidez de una mesa, por ejemplo. Así, los procesos mentales-cerebrales de alta complejidad (como la conciencia) tendrían propiedades emergentes a las de las moléculas que forman los seres vivos, y la mente humana propiedades emergentes respecto a las neuronas que forman el cerebro. Esta es la tesis que defienden Searle y Gazzaniga. Para Bunge, podemos hablar de ‘fenómenos mentales’, y es aquí donde el materialismo emergentista adquiere unos aspectos muy atractivos que serían: si se postula que los hechos mentales no son afecciones de una ‘sustancia inmaterial’, sino que son estados, sucesos o procesos que se presentan en organismos naturales, entonces, en este caso, es compatible con las ciencias naturales y, por tanto, se pueden utilizar los procedimientos de la ciencia para investigar los hechos mentales.
Así, en el tema de la conciencia encontramos importantes puntos de encuentro entre la filosofía de la ciencia y la neurociencia. Posiblemente, el análisis neuropsicológico o neurocientífico no sea suficiente para explicar la intrincada complejidad del ser humano, pero resulta un análisis, no suficiente, pero sí necesario (aunque se nos acuse de ‘fisicalistas’ o de reduccionistas) para intentar explicar lo complejo (lo mental) en términos de sus componentes cerebrales (lo neuropsicológico y lo neurobiológico).

La base sobre la que se sustenta nuestra afirmación es, básicamente, racional. Si deseamos comprender un fenómeno complejo, precisamos establecer algunos aspectos muy relevantes, como son las propiedades del fenómeno, sus componentes básicos, sus niveles de complejidad o cómo esos componentes se organizan para formar un sistema de alta complejidad. No pretendemos afirmar, con esto, que los fenómenos complejos quedan del todo explicados cuando se reducen al funcionamiento de las moléculas, las neuronas, las sinapsis o los neurotransmisores. Nuestro punto de vista simplemente aboga porque los procesos mentales puedan ser abordados desde distintos niveles de análisis, desde niveles micromoleculares (neurotransmisión o neuronas) y niveles macromoleculares (filosofía o psicología evolucionista). Pero no resulta menos cierto que los niveles macro deben soportar e integrar los conocimientos que llegan desde los niveles micro en lo que se podía denominar el principio de la plausibilidad biológica. Los niveles de análisis, cuando nos acercamos a realidades de tanta complejidad como la que ocupa este artículo, deben tender a ser no excluyentes, sino integradores. Como señala Wagensberg, ‘las grietas del conocimiento se rellenan con pasta de ideología’.

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Propriétés des Qualia (pas trois, mais quatre)

divendres, 25/01/2019

Le philosophe américain Daniel Dennett distingue quatre propriétés généralement attribuées aux qualia:

    • les qualia sont ineffables, on ne peut les communiquer, ni les appréhender autrement que par expérience directe.
    • les qualia sont intrinsèques ou immédiats : ce ne sont pas des propriétés relationnelles.
    • les qualia sont privés : toute comparaison interpersonnelle est impossible.
    • ils sont appréhendés directement par la conscience, i.e. avoir l’expérience d’un quale, c’est savoir que l’on a l’expérience d’un quale et savoir tout ce que l’on peut savoir sur ce quale.