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Caso “Yankas”

divendres, 19/04/2019

Caso Dionisio Llanca (2)

dijous, 18/04/2019

 

Caso Dionisio LLanca

dijous, 18/04/2019

El sábado 27 de octubre de 1973, en horas de la tarde, Dionisio Llanca se puso unos pantalones viejos, una camisa y un suéter oscuro, y descansó en una casita modestamente pintada en la calle Chubut, a sólo diez minutos del centro de Bahía Blanca. Almorzó temprano y durmió durante el periodo de la siesta, porque tendría que conducir toda la noche. Se despertó a las 18:00 horas (6:00 pm), y vio una serie de televisión, que era realista, directa y sin elementos fantásticos.

Esa misma noche, alrededor de las 00:30 horas (12:30 am), del domingo, 28 de octubre 1973, Llanca, le dijo adiós a su tío y se metió en su camión, un Dodge 600, cargado con materiales de construcción para transportarlos a la ciudad de Río Gallegos, provincia de Santa Cruz. Para Dionisio, este es un viaje ruti-nario de dos días al sur del país.Aproximadamente a las 22:00 horas, en compañía de su tío Enrique Ruíz, Dionisio cenó un bife de carne vacuna, ensalada, y dos vasos de jugo.

Pasó por una gasolinera en la calle Don Bosco para cargar combustible, se dio cuenta que uno de los neumáticos estaba un poco bajo, pero le dio poca importancia y se decidió revisarlo cuan-do llegue al pueblo de Médanos (unos 30 kilómetros de distancia), para no perder más tiempo.

Aproximadamente a las 01:15 horas (1:15 am), se detuvo en un costado de la carretera y empezó a sacar las herramientas y con el gato se puso a cambiar el neumático absolutamente solo sin haber nadie alre-dedor para ayudarle. La carretera estaba plenamente desierta, había cerca una zona boscosa y sus alrededores estaban totalmente oscuros.Conduciendo por la ruta 3, a unos 19 kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca, se dio cuenta de que el neumático estaba perdiendo el aire rápido, entonces él urgentemente tenía que detenerse para cambiarlo. Lamentó no cambiarlo en la gasolinera donde se había detenido 15 minutos antes para comprar combustible.

Mientras cambiaba el neumático, observó que la carretera se iluminaba con un resplandor amarillento intenso a unos 2 kilómetros (una milla) de distancia. Debido al color, pensó que podría ser los faros de un automóvil Peugeot y continuó trabajando sin prestar más atención. Mientras estaba arrodillado cambian-do el neumático, de pronto la luz se colocó detrás de él, sobre las copas de los árboles, convir-tiéndose tan brillante que iluminaba toda la zona y cambió a un color azulado similar a una soldadura por arco eléctrico. Cuando iba a levantarse para mirar hacia unos árboles donde la luz provenía, se dio cuenta de que no tenía fuerza en sus piernas para hacerlo.

Mirando hacia atrás sobre su hombre derecho, se dio cuenta de algo inesperado; detrás de él había un enorme objeto en forma de disco, suspendido a unos siete metros (23 pies) del suelo y tres seres humanoides de pie mirándolo. Él estaba totalmente paralizado y no podía ni siquiera hablar.

Los tres seres se quedaron ahí parados mirándolo por un rato, según Llanca, por unos cinco minutos. Entonces, uno de los humanoides lo agarró por detrás del cuello de su suéter y lo levantó con firmeza, pero no con agresividad. Intentó de hablar, pero su voz no le salía. Mientras se hallaba detenido por ese extraterrestre, el otro colocó un dispo-sitivo, parecido a una maquinilla de afeitar, en la base del dedo índice izquierdo de Llanca sacándole sangre. Llanca cree que perdió el conoci-miento poco después de ver dos gotas de sangre en su dedo, porque él no recuerda nada más después de eso.

 

Descripción de los tres seres

Los extraterrestres fueron descritos del tipo nórdico. Eran dos hombres y una mujer con los senos bien formados y el cabello largo y rubio que llegaba hasta la mitad de los hombros. Los hombres también eran rubios, pero con el cabello más corto. Eran aproximadamente de la misma altura, de un metro y 70 ó 75 centímetros (de 4 a 5 pies) y vestían con uniforme gris de una sola pieza muy ajustado, botas anaranjadas y guantes anaranjados largos que llegaban hasta la mitad de sus brazos.No usaban cinturones, ni armas, ni cascos, ni cualquier otra cosa. Sus características faciales eran como las de los seres humanos, a excepción de sus frentes altas y ojos alargados. Hablaban entre ellos en una lengua extraña, que sonaba como un radio mal sintonizado con chirridos y zumbidos.

Llanca no podía recordar cuando se despertó, pero se cree que fue entre las dos o tres de la mañana de ese domingo. Cuando abrió los ojos, se encontró entre los vagones en el patio de la Sociedad Rural de Bahía Blanca, a unos 9 kilómetros de donde sucedió el encuentro con los aliení-genas. Él estaba en un estado de amnesia, ya que no podía recordar ni siquiera su nombre, el episodio, el camión, o su casa. Llanca comenzó a caminar por la carretera y se desmayó.

Cuando volvió a despertarse, siguió caminando por la ruta 3, y al llegar a la intersección de la ruta 35, un conductor lo encontró caminando desorientado y sin rumbo por lo que lo ayudó y lo llevó a una comisaría de policía donde fue trasladado posteriormente al Hos-pital Español.

El camionero señala el lugar donde apareció luego de ser abducido.

Para Dionisio era un misterio lo que le ocurrió entre el momento del encuentro al tiempo cuando desper-tó en la Sociedad Rural de Bahía Blanca. Y cuando el doctorRicardo Smirnoff lo atendió en el hospital le preguntó sobre su amnesia y lo mismo hizo el Dr. Altoperro que declaró que se encontraba en un estado de amnesia total.

En el hospital, él todavía no podía recordar nada de su pasado. No sabía quién era, dónde nació o hasta quiénes sus padres eran. Él no recordaba absolutamente nada de su pasado. Lloraba constantemente y preguntaba en qué ciudad él estaba. Cuando su cabeza o sus manos fueron tocadas, él re-trocedía instintivamente, como si eso le produjera dolor. Tenía un fuerte dolor de cabeza en el área del lóbulo parietal-temporal derecho. La policía fue notificada y posteriormente fue trasladado al Hospital Municipal.


Se le hace una regresión hipnótica
El 30 de octubre, a las 22:00 horas (10:00 pm) cuando se despertó en su cama del Hospital Municipal de Bahía Blanca, recuperó su memoria y recordaba la experiencia detalladamente hasta el momento cuando se desmayó al ver su dedo sangriento.Sintió el deseo de fumar y de saber qué hora era. Registró su ropa guardada en un cajón de su sala y descubrió que su reloj, su encendedor de cigarrillos y los cigarrillos en una caja metálica faltaban. Los bolsillos de los pantalones todavía contenían los 150.000 pesos argentinos que llevaba al salir de su casa. Él preguntó por su camión, que le preocupaba más que el ovni y sus ocupantes. Se le dijo que la policía lo había encontrado estacionado en un arcén en Villa Bordeu, a unos 18 kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca, con el gato en su lugar y con uno de los neumáticos sacado. Sus papeles en la guantera del camión no habían sido tocados.

El 5 de noviembre de 1973, el camionero Llanca fue hipnotizado, para recordar que le sucedió antes de aparecer en la Sociedad Rural. Explicó, durante la hipnosis, a un plantel médico que estaba dirigido por el psiquiatra Eduardo Mata y el Dr. Eladio Santos, que cuando se acercaron al camión, le hicieron una biopsia; un pequeño tejido de piel fue removido de su dedo índice izquierdo con un dispositivo parecido a una maquinilla de afeitar. Entonces una especie de rayo de luz amarillento salió de la nave, que lo llevó al interior ovalado de la nave.

De repente, se abrió una compuerta y varias mangueras y cables fueron arrojados fuera de la nave. Las mangueras se hundieron en un pequeño curso de agua y los cables hicieron contacto con una torre de alto voltaje localizada cerca. Una vez adentro, él vio cómo la mujer manejaba una serie de instrumentos que él identificó como equipos médicos y quirúrgicos, tal vez preparándose para examinarlo. Uno de los hombres, que Llanca cree que era el piloto, parecía estar sentado al frente de los controles de la nave y mantenía en su mano derecha una especie de palanca de mando. El otro humanoide estaba observando el cielo estrellado a través de un gran panel parecido de cristal, una imagen que se repetía en una serie de monitores a color situados a la izquierda de Llanca.

Cuando terminaron de examinar su cabeza, los alienígenas procedieron a anestesiar su herida. En este momento, después de una hora, aproximadamente, se abren las compuertas del navío espacial y lanza un haz de luz, colocando a Llanca con suavidad en el suelo de los corrales de la Sociedad Rural, entre varios vagones estacionados, en las vías del Ferrocarril Roca.La mujer, que actuaba como una enfermera, se mantenía ocupada con los instrumentos encima de una mesa grande. Ella se cambió el guante anaranjado de la mano derecha por uno negro que tenía punzones en la palma. Cuando ella se acercó a Llanca, le hizo una incisión en el parietal derecho. Entonces sin querer, golpeó su arco superciliar izquierdo produciéndole un hematoma (o moretón) que los médicos en el hospital posteriormente examinaron y trataron.

Transcripción de la sesión hipnótica: “Subo con los dos hombres por un rayo de luz. El piso es como plomo, plateado, hay una sola ventana, redonda. Parece un barco. Hay muchos aparatos, muchos, hay dos televiso­res, una radio. En uno de los televisores se ven las estrellas. Me habla la radio, en castellano (español), y me dice que no tenga miedo, que son amigos, que vienen desde hace mucho tiempo… No dijeron de dónde venían porque eso era un secreto para ellos… Ellos han hablado con otros hombres de la Tierra desde el año 1950… Quieren saber si podemos vivir en la Tierra con ellos…Arriba de una mesa tienen un encendedor, junto con el reloj y un paquete de cigarrillos… La mujer se pone un guante negro, con unas tachuelitas en la palma; se acerca, me toca… Caigo, caigo lentamente en un potrero. Ellos me han dicho que volverán a buscarme porque soy un buen muchacho… Siento frío. Llego a la ruta y empiezo a caminar… ¿Quién soy?, ¿quién soy?”.

Fue liberado de la nave espacial completamente inconsciente, después fue hallado vagando por las calles en un estado de amnesia y su próximo recuerdo del incidente fue cuando se despertó en el Hospital Municipal de Bahía Blanca.

Por otra parte, el camión fue hallado en el lugar donde Llanca afirmó de haberlo estacionado. La comisión policial halló abandonado el camión de Llanca en el lugar indicado y las huellas de sus neumáticos al apartarse de la ruta y detenerse en la banquina emba­rrada, así como algunas huellas de pisadas que correspondían en su totalidad a Llanca, pero ningún indicio de la presencia de otros individuos en el sitio preciso. A pocos metros de allí, se pudo comprobar que una torre de alta tensión estaba dañada.Después de consultar con la compañía que suministra electricidad a la ciudad.

Quizás nunca sepamos la verdad, pero la presunta abducción de Dionisio Llanca fue examinada a fondo e investigada por los mejores médicos, psicólogos, psiquiatras y ovnilogos en Argen-tina y aún hoy en día, este caso sigue considerado como uno de los casos más desconcertantes del fenó-meno abducción que se ha producido no sólo en Argentina, sino también en la América Latina y en el mundo. Durante sus muchas regresiones hipnóticas, él fue capaz de dibujar varios bocetos de los alienígenas y de la nave espacial que él presenció en esa carretera solitaria mientras cambiaba un neumático.Enterado del incidente, el equipo dirigido por el investigador Fabio Zerpa se acercó al lugar, y confirmó que el domingo, 28 de octubre 1973, entre las 2:00 y las 3:00 de la mañana se había producido un aumento inusual del consumo de energía eléctrica, coinci-diendo con el informe de Dionisio Llanca. Las autoridades informaron que hubo un cortocircuito en la subestación de Ingeniero White, situada a unos 25 km al este del lugar donde, presuntamente, el “ovni” había tomado contacto con los cables de alta tensión.

Los análisis sugieren que Llanca no sería capaz de inventar, o narrar, por sí solo una historia tan compleja como la expuesta.

Dionisio Llanca es un hombre sencillo, casi primitivo. En dos días de entrevistas, se mantuvo reservado y ni siquiera sonrió. Él es serio con un sentido del humor a distancia. Uno de los médicos lo caracterizó como “ino-cente”. Cuando se le preguntó qué piensa él sobre los ovnis, responde: “Nada, no me interesa.” En realidad, algunas cosas le interesan a Dionisio: por supuesto, sus padres, su pueblo y su trabajo. No le gusta pensar en los acontecimientos de esa noche.

Se le administran pruebas de capacitación, y en ellas Llanca revela una aptitud mental muy escasa. Una batería de tests los toma en Bahía Blanca la licenciada en Psico-logía Nora Milano, y los continúa en Buenos Aires el doctor en Psicología Héctor A. Solari, indicando todos ellos una psique de nivel muy bajo, sugiriendo que Llanca no sería capaz de inventar, o narrar, por sí solo una historia tan compleja como la expuesta.

Hay muchas opiniones generadas en este caso. Tanto mé-dicos como investigadores del fenómeno ovni se dividen entre aquellos queaceptan que un acontecimiento excepcional se produjo en la ruta 3 esa noche.

Dionisio Llanca murió en 1986 completamente solo y olvidado.
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Publicado por HUMANIDAD Y COSMOS