Sangre en la frente y plomo en las entrañas

MachadoMachado es lo más parecido a lo que podríamos conocer como poeta nacional, su modernismo poético donde la palabra era la paleta para representar el paisaje castellano y su lucidez social hija de la Generación del 98, visionarios todos del drama venidero de un pueblo más dado al embiste que al pensar, nos da como resultado un poeta enamorado de su tierra pero condenado a la vez por la tragedia de la misma. Machado nos explica con su muerte que de todas las historias la de España es la más triste porque siempre termina mal. De todas formas Machado no es inmune a las relecturas analfabetas de la historia, y como ya intentó hacer el franquismo en los años 50 utilizando su figura como ejemplo falsario de la concordia entre las dos Españas (una de las dos, la que ha de helarte el corazón, lo mandó a morir al exilio), ahora sale Casado, el mismo que utiliza el modus operandi fascista de vaciar de significado palabras que llevan el germen de la violencia para hacer de la mentira una verdad vendible a la masa (como ejemplo podríamos ir al uso que da golpista, terrorista, nazi, etarra, comunista, alta traición, sedición, rebelión…) para ensalzar la figura del poeta con un miserable tuit prefabricado que ofende la memoria del que luchó toda su vida contra entre simplismo autoritario que tantas veces ha llevado España al abismo. Casado, deja a Machado en paz y lee un poco más a Pemán.

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