El viejo Mahmoud

DAR SALAM, sábado 13 de marzo de 2010

Mahmoud Cheikh Ba me recibe en casa de su hija Koumba, en Dar Salam, un pequeño pueblo habitado por peuls pullo (ganaderos). A simple vista, uno puede identificar que un pueblo es peul por la arquitectura de madera: la estructura está hecha a base de troncos, y está recubierta de larga hierba seca. Las casas son de planta ovalada, tienen un aire a un riñón, mientras que la de las cocinas es completamente circular y la de los hangares rectangular. En Dar Salam hay, no obstante, algunas casas hechas con ladrillos. Son cubículos rectangulares con una puerta y generalmente dos ventanas. El techo es de uralita. Dichos cubículos forman parte de un conjunto de elementos arquitectónicos delimitados por una valla circular. Fuera de ella, se dispone un terreno cercado para los animales, y una eventual cabañita que desempeña las funciones de baño.

Koumba me ha instalado en la habitación de ladrillos. Consideran que va asociada a un mayor estatus, pero el calor que se pasa bajo la uralita es mortal… ¡las casas de madera son infinitamente más frescas! Como dice un buen amigo, la vida en Mauritania transcurre a ras de suelo, es un modus vivendi horizontal. Así hemos pasado el día, tirados por el suelo. En casa de Koumba un hule está dispuesto a modo de alfombra, y hay un par de colchones de unos 40 cm de altura pegados a la pared. La gente suele utilizarlos para estirarse; si quieren sentarse, ponen el culo directamente en el suelo y apoyan la cabeza en el colchón, formando un ángulo obtuso entre las piernas y el tronco.

Mahmoud dice tener 85 años. Es un viejo entrañable. Dulce, pausado, empático. Es conocido por ser experto en curar mordeduras de serpiente y de escorpión. También resuelve problemas de fertilidad, de dolor de vientre y complicaciones asociadas con embarazos. Su padre, Cheikh Khalid Mbed, ya practicaba tales remedios. Por su parte, él los ha transmitido a su hijo Oumar. Me explica sus remedios, y dice estar contento de mi presencia, pues tengo la capacidad de escribir y ayudaré a mantener dichos conocimientos, que él quiere compartir con todo el mundo. Me abre las puertas de su casa y de su saber… ¡aunque de un modo muy elegante no ha querido decirme qué versículos recita para facilitar la actuación de las plantas medicinales que aplica a modo de cataplasma en las mordeduras de serpeintes!

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